La travesía por el océano más peligrosa del planeta

La travesía por el océano más peligrosa del planeta

La Volvo Ocean Race, la regata más prestigiosa del calendario pone punto final después de 45 millas recorridas y haber surcado seis continentes en nueve meses. Siete equipos y un solo ganador.

No hay nada como el océano, que consigue asustar y gustar a partes iguales. Para participar en la carrera náutica más dura, larga y peligrosa del mundo solo es apta para valientes y los mejores navegantes del planeta. Los tripulantes de los siete barcos que han participado en la Volvo Ocean Race lo han demostrado después de una travesía de 83.000 km, cruzar cinco continentes y cuatro océanos en solo nueve meses. Esta será la competición de sus vidas, hayan ganado o no.

La carrera

Los siete equipos que se lanzaron al mar a disputar este desafío deportivo el pasado 22 de octubre para conseguir ser los mejores en la vela náutica, llegaron a su destino final, La Haya, el pasado mes de julio tras una reñida competición. Los barcos partieron del puerto de Alicante rumbo a Lisboa, en un rápido sprint que duró seis días y en la que resultó ganador el Vestas 11th Hour Racing, seguido del equipo español Mapfre, liderado por Xavi Fernández.

Después se encararon a su primer cruce oceánico hasta llegar al punto situado más al sur de África: Ciudad del Cabo, donde se enfrentaron a los vientos alisios de más de 30 nudos y que jugaron un importante papel para que el barco español se alzase con la victoria.

Etapa 2, Lisboa-Cape Town. Fotografía: Ainhoa Sanchez/Volvo Ocean Race. 05 Noviembre, 2017.

Esta travesía tan solo acababa de comenzar. Esta edición destacaba por tener el recorrido más largo de la historia, superaba los 80.000 km, más de dos vueltas al mundo alrededor del ecuador y porque debían cruzar el triple de kilómetros por el gélido Océano Antártico, donde se generan algunas de las depresiones meteorológicas más extremas del planeta y vientos de hasta 130 km./h, para llegar hasta el final de la tercera etapa, Melbourne, donde Mapfre se alzó ganador tras una dura lucha con el chino Dongfeng. Esta ruta, que formaba parte de la original conocida como Whitbraed Round hasta que se renombró en la edición 1997-98, se ha vuelto a incluir tras doce años de ausencia.

Esta competición se caracteriza por ser una de las más duras del calendario de la vela náutica. Los deportistas tienen que prepararse física y mentalmente para poder afrontar todo tipo de situaciones que les tiene preparados el temporal y llegar hasta la línea de meta con el barco sano y salvo. “Es una carrera que te pone en situaciones bastantes extremas en las que aprendes mucho, como, por ejemplo, trabajar en equipo”, confiesan Blair Tuke, tripulante del equipo español Mapfre, y Peter Burling, del Team Brunel.

La climatología, su peor pesadilla

Durante la navegación, los barcos se han tenido que enfrentar a elementos propios de catástrofes, como olas de más de 15 metros (el récord está en 16,2 metros) y a vientos de más de 60 nudos, (el más fuerte pasó de los 70 nudos, los que podría haber provocado un huracán). “Climáticamente esta carrera es muy diferente de todo lo que habíamos hecho hasta el momento. Estaremos varios meses preparándonos mental y físicamente para pensar cual será nuestro próximo reto”, afirman Tuke y Burling, ambos ganadores de la Copa América, en seis ocasiones el Campeonato Mundial en la clase 49er y las medallas de oro y plata en los Juegos Olímpicos.

A pesar del desgaste que han sufrido tras nueve meses en alta mar y la perdida de peso, los nuevos embajadores de Omega, Tuke y Burling confiesan que para ellos, que ha sido la primera y puede que la última competición que hagan de estas dimensiones “ha sido una experiencia inolvidable porque es una gran plataforma para crecer como persona, pero no creemos que volvamos a hacerla. Hemos acabado realmente cansados”.

Etapa 11, Gothenburg a The Hague. 21 Junio, 2018.

No era momento de tirar la toalla. Los siete barcos tenían que subir hasta la ciudad de Hong Kong en la cuarta y nueva etapa de la carrera en la que se enfrentaron a cambios bruscos de tiempo. Durante la travesía, uno de los equipos perdió a uno de sus tripulantes, pero que fue rescatado tras varios minutos nadando el mar. Sin embargo, el Vestas no tuvo tan buena suerte ya que a 30 millas antes de llegar a las costas chinas acabó colisionando contra un barco pesquero en el que resultó fallecido una persona.

Finalmente, el Sun Hung Kai-Scallywag llegaba en primera posición a su casa. Luego pasarían a una etapa de transición hasta la ciudad de Guangzhou, mientras se preparaban para enfrentarse otra vez al océano para llegar hasta la ciudad de Auckland (Nueva Zelanda), donde el AkzoNobel y Scallywag fueron los equipos que mejor se desenvolvieron hasta cruzar la línea de meta.

Los nuevos embajadores de Omega, Blair Tuke y Peter Burling jugaban en casa y tenían que demostrarlo. Ahora, los siete barcos se disponían a cruzar el océano antártico, el más duro y frío del mundo donde se encontraron con fuertes rachas de viento de hasta 40 nudos y lluvias para llegar hasta Itajaí (Brasil). Esta etapa de 7.600 millas, la más dura y peligrosa de la carrera, el Team Brunel salía vencedor, a pesar de que en mitad de la travesía perdieran a un compañero de la competición, John Fisher, un tripulante del Sun Hung Kai-Scallywag que desaparecía en las aguas del océano más cruel e inhóspito del planeta.

Una carrera peligrosa

Tras esta pérdida, el equipo Brunel continuó en estado de gracia y no tardó en liderar la etapa que conectaba Brasil con Estados Unidos, concretamente recalando en Newport. Llegaba la etapa nueve, otra vez los siete barcos tenían que cruzar el océano atlántico hasta Cardiff, donde el equipo de Peter Burling seguía en cabeza hasta la meta. Las últimas millas de la Volvo Ocean Race estaban a punto de llegar a su fin.

Tras llegar a Gales, la siguiente ciudad en la que desembarcaban era Gotemburgo, donde se enfrentaron al mar del Norte y a vientos de más de 30 nudos. El equipo Brunel junto a Dongfeng y a Mapfre llegaban en lo más alto de la clasificación. Ya se avistaba la última etapa de la competición donde  el primero que llegase a La Haya (Holanda) se alzaría con el premio.

Tras haber recorrido más de 40.000 millas alrededor del planeta, enfrentarse a diferentes climas y tempestades, el título se iba a decidir en las últimas 900 millas. Dongfeng fue el primero en cruzar la meta, con el mejor equipo español de todos los tiempos en vela oceánica pisándole los talones. El quipo chino logró alzar el gran merecido trofeo y llevarse a casa el reloj oficial que Omega, el cronometrador oficial de competición, ha diseñado en exclusiva.

El Seamaster Planet Ocean Deep Black Volvo Ocean Race de edición limitada, un modelo cronógrafo preciso y robusto diseñado para el buceo. Tiene una correa de caucho negro y su caja y esfera han sido fabricados en cerámica negra mientras que en su parte trasera se puede ver el logo de la carrera. Además, sólo se han creado 73 unidades en homenaje al año en que comenzó la carrera.

Etapa 7, Auckland-Itajai. 21 Marzo, 2018.

Los barcos

Todos los equipos que han participado en la Volvo Ocean Race 2017-2018 lo han hecho subidos a yates de regata denominados monotipo Volvo Open 65 (VO65), que están diseñados para ser una de las embarcaciones más rápidas en el agua y capaz de soportar las condiciones climatológicas más duras, con más de 20 metros de eslora y armado con un mástil de 30 metros.

Este barco que ya se utilizó en la edición de 2014-2015, está diseñado por el equipo estadounidense Farr Yacht Design, también encargada de hacer otras embarcaciones para otras competiciones como la Copa América o la Barcelona World Race, y en el que ha intervenido un consorcio de cuatro astilleros mundialmente reconocidos: Green Marine en el Reino Unido que se hace cargo de El ensamblaje final y la mayoría de componentes (cocina, estación multimedia, timones, etc.); Decisión en Suiza de la estructura interna, mientras que Multiplast en Francia de la cubierta y algunos componentes y Persico en Italia de el casco y la estructura interna.

Etapa 8, Itajai-Newport. 08 Mayo, 2018.

Una característica importante que se introdujo en los VO65 es la proa invertida, una novedad que ayuda a mantener el agua fuera de la proa, y tiene como ventajas importantes una menor resistencia al arrastre y una mayor velocidad en condiciones de mar gruesa. El resultado es que mientras se navega, el impacto al caer contra las olas sea menos brusco. También se decidió incorporar un equipo multimedia compuesto de cinco cámaras fijas y otras dos móviles para cubrir todos los puntos del barco. Esta novedad se introdujo con el fin de que aquellos que quieran sentir la sensación de ir montado en uno de esos veleros  a través de la web oficial. Hay otra innovación, como es la quilla, la espina dorsal del casco, que es mucho más larga y ligera haciendo que el barco se mueva más ligero sobre las aguas.

Para que el barco sea más veloz, la organización decidió el número de personas que forman cada equipo, pensando también en la participación de la mujer, que desde su inicio en 1973 la Volvo Ocean Race ha contado con 126 navegantes mujeres. Por lo que si son solo hombres podrán ser 7; mientras que si un patrón decide incorporar a 5 mujeres puede llegar hasta 12 tripulantes; y si toda la tripulación es femenina, entonces el equipo puede constar de 11 competidoras.

Pero no solo con la ayuda de un barco, las velas y el viento es posible ganar una competición de estas dimensiones, el trabajo en equipo, la habilidad y el sacrificio son también características importantes para participar en la Volvo Ocean Race.



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